Todavía no necesito acudir al álbum de fotos para recordar esa sonrisa honesta, la blancura de tu cabello cuando te rendiste de ocultar esas canas merecidas por el tiempo, tus ojos achinados siempre por tus ganas de querer hacerme reír.
Gracias a Dios todavía no necesito que me cuenten como eras, que me hagan recordar tus ocurrencias, que me digan lo generoso que fuiste. Todavía no necesito escuchar el famoso "ha sido". Para mí todavía eres todo lo que cada día me enseñabas con tu simpleza, cada frase aleccionadora, cada sabiduría nacida del aprendizaje de la vida.
Para muchos el tiempo borra detalles, el olvido cómplice y desalmado nos lleva a vivir el trásito constante de cada día, y nos aleja de las presencias que siempre debemos tener a nuestros lados. Hoy no te recuerdo con nostalgia distante, hoy te necesito más que nunca, tanto que mis recuerdos me traerán el rumor de tu voz a mi oído, el olor a puerto por tu trabajo duro, la imagen de esa sonrisa tranquilizadora y el sentir de tu brazo acogedor y reconfortante.
Feliz Día Viejo, te quiero mucho, (hubiera querido que lo escucharas físicamente más seguido de lo que lo digo ahora, son revanchas que seguro me tomará la vida y tendré que aceptarlo) Sigue cuidándonos desde donde estés como hasta ahora lo haces, estoy seguro que mi viejita te extraña tanto o más que yo. Chau viejito, hasta mañana.
