lunes 7 de abril de 2008

En el umbral de mi ventana


Hace poco un viento fresco entró por mi ventana, ingresó de pronto sin pedir permiso, alteró todo, levantó un poco de papeles, agitó las cortinas, dejó entrar un poco el brillo del sol, fue renovador, refrescante. Fue una ventisca fugaz pero esperada, siempre la esperé así, natural, delicada, alegre, revoltosa y calmada a la vez, esperanzadora, vivaz, dulce y ácida a la vez, ¿se puede pedir más? Su presencia fue tan perturbadora que no me dio tiempo a reclamar su anacrónica llegada, la busqué siempre, pero ya está, no importa, está acá conmigo ahora, aunque no puedo cerrar la ventana, pertenece a la naturaleza, se irá pronto lo sé, ¿qué hago? Quiero que siga a mi lado, quiero que me cuente de sus viajes, de sus paradas, de sus huidas, de su pasado, quiero que sea mi presente porque sé que no seré su futuro, me contentaré con ser su presente siempre, veremos. Pero ya quiere emprender el vuelo nuevamente, el tiempo se termina, la veo cruzar el umbral de mi ventana nuevamente pero esta vez de salida, y yo parado ahí, sin hacer nada, ya hace mucho tiempo atrás cometí ese error, no puedo dejar que pase de nuevo. Aprenderé a ser viento como ella para volar juntos.

0 comentarios: